A las puertas de la huelga general del 11 de noviembre, que puede marcar un hito histórico en la lucha por los derechos sociales, me ha parecido oportuno volver la mirada al pasado y remontarla a la primera huelga obrera de la que tenemos constancia documental.
Tuvo lugar en el Antiguo Egipto, hacia el año 1155 a. C., durante el reinado del faraón Ramsés III.
Sus protagonistas fueron los obreros y artesanos de Deir el-Medina, encargados de construir y decorar las tumbas de los faraones en el Valle de los Reyes. Llevaban semanas sin recibir las raciones de grano que les correspondían como pago por su trabajo —los salarios se abonaban entonces principalmente en especie—. Hartos de pasar hambre, abandonaron el trabajo y organizaron una protesta pacífica ante los templos, reclamando lo que se les debía.
Sorprendentemente, la protesta, que tuvo lugar en el marco de una monarquía absoluta en la que el faraón era considerado una divinidad viviente, no fue sofocada mediante la represión, sino atendida por los funcionarios reales, que escucharon las reclamaciones de los trabajadores y les entregaron las raciones atrasadas.
Desde luego, este hecho invita a plantearse muchas preguntas sobre la lucha secular de las sociedades humanas por los derechos humanos y sobre quiénes son los protagonistas de la historia.
¿Qué os parece?
Imagen de cabecera. Pintura mural de la tumba de Rekhmire (siglo XV a. C.), que representa a obreros y artesanos en sus respectivos oficios. Necrópolis tebana, Egipto.

Pintura mural de la tumba de Nebamón e Ipuky (siglo XIV a. C.). Reproducción conservada en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Papiro de la Huelga (hacia 1155 a. C.). Conservado en el Museo Egipcio de Turín (Italia).
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