
Para los halcones sionistas que sueñan con el Gran Israel -verdadero trasfondo del genocidio en Gaza- no cabe distinción alguna entre milicianos y civiles, hombres y mujeres, adultos y niños dentro de la población palestina. Todos son palestinos y, como tales, representan un obstáculo para la construcción del hogar nacional judío en la tierra que, según el mito bíblico, Dios prometió a su pueblo elegido. En este contexto de deshumanización, la violencia y el terror constituyen los medios para que la población palestina no tenga otra opción que la de someterse al dominio israelí, abandonar su tierra, o morir.
El documental “No other land”, codirigido por los periodistas Yuval Abraham (israelí) y Basel Adra (palestino), galardonado con un Óscar en la reciente ceremonia de la Academia, ofrece un testimonio directo de la resistencia palestina en las aldeas de Masafer Yatta, las montañas cercanas a Hebrón, frente al asedio de los colonos y la opresión del ejército sionista. Me pareció un film altamente recomendable para comprender, sin filtros propagandísticos, el día a día de los territorios ocupados de Cisjordania y la necesidad ética de documentar la injusticia para enriquecer la conciencia en favor de la memoria y la solidaridad.
En la cabecera, fotograma del documental.
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