El pasado sábado 26 de septiembre coincidieron dos manifestaciones de signo opuesto en Madrid: una convocada por una organización que se hace llamar Sociedad Civil Española y apoyada por la PP y Vox, exigiendo elecciones generales, la expulsión a Marruecos de los migrantes llegados a Ceuta y que se juzgue a Pedro Sánchez por traición a raíz de su gestión de la crisis; otra, inesperada, organizada por el Sindicato de Inquilinas y secundada por miles de personas, mayoritariamente jóvenes, en pro del derecho a la vivienda, que concluyó con una acampada en la Puerta del Sol de Madrid que continúa a día de hoy.
El Partido Popular y Vox, con Feijóo y Abascal a la cabeza, y sus terminales mediáticas se las prometían muy felices poniendo el foco en la crisis migratoria en Ceuta y utilizándola para reforzar el discurso antiinmigración, erigirse en supuestos defensores de la población ceutí frente a una “invasión” y desestabilizar al Gobierno; pero no contaron con la irrupción en escena del caso de Maricarmen, una mujer de 87 años, desahuciada días antes de forma violenta de su casa de siempre por los antidisturbios a instancias de la empresa Urbagestión; un caso que iba a ser la chispa de una movilización social por el derecho a la vivienda que ha logrado torcer el brazo a la agenda mediática que pretendía imponer la derecha montaraz.
Quienes apoyaron la manifestación ultra “por Ceuta”, donde no faltaron los nostálgicos de la dictadura franquista, son los mismos que el pasado 26 de febrero, junto con Junts, votaron en contra de la moratoria que hubiera impedido el desahucio de Maricarmen, los mismos que van a volver a hacerlo con los dos decretos de vivienda que se votan hoy en el Congreso, que incluyen medidas para impedir desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional, y los mismos que han activado toda su maquinaria mediática para criminalizar con bulos y desinformación a los acampados en el centro de la capital. En realidad, desprecian por igual a los migrantes que a los jóvenes movilizados. Son los que prometen patria pero niegan el techo a sus compatriotas y los que, mientras hablan de migrantes invasores, defienden los intereses de los verdaderos invasores: los fondos buitre. Todo ello pone de manifiesto que la población ceutí es, en realidad, lo que menos les importa.
No lo van a reconocer abiertamente. Por eso mienten. Según parece, ya lo dijo, cuando ya no tenía nada que perder, Emilio Romero, periodista falangista que llegó a ocupar puestos de relevancia en la prensa del Movimiento durante la dictadura: “La derecha gobierna para doscientas familias y eso no da para votos suficientes; por eso, para ganar unas elecciones, la derecha tiene que mentir”.
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