Las bibliotecas públicas constituyen una de las conquistas culturales más valiosas de la historia contemporánea. Nacieron de la convicción progresista de que el conocimiento y la lectura no debían ser privilegio de unos pocos, sino un derecho de toda la ciudadanía. Por eso no se concibieron como simples almacenes de libros, sino como espacios vivos de estudio, reflexión y encuentro entre estudiantes, lectores e investigadores, donde la cultura se comparte y se hace comunidad.
En Alicante, la Biblioteca Pública Azorín, fundada en 1855 y ubicada desde 1976 en el Paseíto de Ramiro, en pleno centro histórico, ha desempeñado durante generaciones un papel fundamental en el desarrollo cultural de la ciudad. Dotada de un valioso fondo bibliográfico —con libros y folletos de temática alicantina y publicaciones periódicas que se remontan a 1811—, ha sido tradicionalmente un espacio de referencia que, como servicio público, ha venido impulsando actividades culturales, como clubes de lectura y talleres para todas las edades, con el objetivo de facilitar el acceso de la ciudadanía a la «Sociedad de la Información».
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, las deficiencias en la gestión por parte de la Generalitat Valenciana han derivado en déficits de funcionamiento y en un mantenimiento insuficiente del edificio. Ante esta situación, el pasado 5 de febrero cientos de personas, convocadas por la Asociación de Amigos de la Biblioteca Pública Azorín, se concentraron frente a la conocida “Casa de las Brujas”, sede de la Generalitat en Alicante, para reclamar la rehabilitación integral del inmueble, la apertura plena de los servicios de atención al público y la recuperación de actividades como los clubes de lectura. Quienes formamos parte de la tertulia literaria que celebramos periódicamente en nuestro centro comunitario manifestamos nuestro apoyo a esta iniciativa.
Deja una respuesta